viernes, 1 de julio de 2011

La Magia es también una religión. La concepción animista del mundo dio lugar a la aparición de los ritos mágicos.

 
Desde la más lejana antiguedad, los magos han interpretado los sueños y servían de intermediarios entre los simples mortales y los dioses, ayudando a superar frustracciones y temores. La casta sacerdotal de los magos, en algunos lugares, llevaba una vida austera y enfocada hacia los dos valores espirituales y no hacia las apatencias materiales.
El mazdeismo, creencia en la que intervenían los ritos mágicos y las astrología, se inició en la ciudad de Hamadan. La existencia de los interpretadores de sueños, magos y astrólogos que asumían el papel de intermediarios entre las fuerzas ocultas de las divinidades y el resto de los mortales era del todo espartana; se alimentaban de verduras, dormían en el suelo y sólo bebían agua pura y cristalina de las fuentes y arroyos de Hamadan, que en aquel tiempo tenía el nombre de Hagmatana. Y es de suponer que no estaría contaminada, como ocurre en nuestros días. Los magos abundaron en Caldea, y algún poder tendrían cuando el mismo Nabucodonosor los consultaba. Durante el cautiverio de los hijos de Israel en Babilonia, incluso los profetas hebreos aprendieron de ellos la ciencia de los astros...

-E.Lirg-

El blog presencias invisibles

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