sábado, 2 de julio de 2011

Nuestra alma es echada en el cuerpo, en que ella encuentra número, tiempo, dimensión. Ella razona sobre esto, y llama a esto naturaleza, necesidad, y no puede creer en otra cosa.

     


DEJEMOS HABLAR AL VIENTO

El viejo ya estaba podrido y me resultaba extraño que sólo yo le sintiera el agridulce, tenue olor; que ni la hija ni el yerno lo comentaran. Estaban obligados a ventear y fruncir la nariz porque ellos eran sus parientes y yo no pasaba de enfermero, casi, falso, ex médico.

Abstenerme de contradecir. No sé, exactamente, cuándo decidí aceptar irremediablemente la necedad humana.

A ella la olí mientras hablábamos. Temblaba sin resistirse, víctima de un extraño miedo, del siempre decepcionante final de la aventura."Esto lo quise durante años, para esto volví."

Oyó el estallido de una ventana en el lugar del departamento que llamaban cocina. Con la pistola en la mano se acercó a la cama. Sentía la necesidad casi irresistible de besar a Gurisa, pero temió despertarla antes que el griterío que comenzaba a llegar de la calle, del hotel, el techo y el cielo.

Madrid, 23 de febrero de 1979
-Juan Carlos Onetti-

PRESENCIAS INVISIBLES

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